«Las mujeres dejan de ser libres en su totalidad al no poder usar un escote o una minifalda porque ‘incita al abuso'»

Les quiero compartir una de las columnas de opinión que escribí para el diario El País, sobre una temática que me fascina: el feminismo en la época actual.

Espero lo disfruten y puedan compartirme sus opiniones también.

A pesar de lo mucho que hemos progresado desde que se empezaron a dar los primeros movimientos feministas, aún queda mucho por hacer en el objetivo de la igualdad de género. Desde Gabrielle Chanel con sus ‘pantalones para mujeres’ en los años 30 y las minifaldas como grito de independencia femenina en los 60, llegamos al 2018 en donde mujeres (y hombres) de todo el mundo se reúnen para decir ‘Time’s up’, basta de injusticias, basta de violencia, basta de querer doblegar a la mujer y ver la feminidad (en ambos géneros) como una muestra de debilidad.

Es importante la labor que hacen celebridades como Eva Longoria, Natalie Portman, Amy Schumer, Adele, Oprah Winfrey y muchas más, al apoyar este importante movimiento, pues le brindan visibilidad y hacen que el machismo salga de su característico ‘silencio letal’. Es necesario que la sociedad, y en especial, cada uno de nosotros comprenda que la libertad no puede permanecer en un estado de ‘moderación’: o se es libre, o no se es. El concepto de libertad es absoluto. Esto es lo que sucede con las mujeres en la actualidad, son ‘moderadamente libres’.

Sí, pueden votar, trabajar y desarrollarse en aspectos en los que una mujer de hace 100 años no hubiese podido, pero dejan de ser libres en su totalidad al no poder usar un escote o una minifalda porque “incita al abuso”, o al tener que soportar la desigualdad en sus sueldos, que comparados con los de los hombres, son increíblemente bajos.

Una mujer vestida de forma arriesgada siempre despertará cierta incomodidad en algunos varones (y ciertas mujeres, pues uno también puede ser su propio esclavista), y tal vez escuchará algo como: “¿y esos tacones tan altos? o “¿por qué tanto maquillaje?” Soy un hombre, y debido a mi misma feminidad aprendí que si te dicen que “pareces una mujer”, no es un insulto, es el mayor halago que alguien te puede hacer.

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