The National Enquirer Live‘ quiere representar la linea editorial del mismo tabloide. La familia real aún no se pronuncia al respecto

@simoncblog – The national enquirer fue una de las principales publicaciones de espectáculos que atormentaron a Lady Di, hurgando entre lo más profundo de su privacidad cuando estaba en vida, sin embargo, después de más de 20 años de su muerte, el tabloide sigue facturando dinero a costas de la figura de la princesa del pueblo. 

Atracciones como “Diana intentó matar a Carlos con una pistola”, “Las huellas dactilares revelan la identidad del asesino de Diana” o “Este es el verdadero padre del príncipe Harry” demuestran los pocos escrúpulos del tabloide estadounidense.

Fachada del parque temático ‘The National Enquirer Live’.

The National Enquirer Live es el nombre del parque de atracciones que abrió sus puertas ayer en Pigeon Forge, una localidad del estado de Tennessee en el que también se encuentran otros parques de atracciones como el de que es dueña y musa la cantante country Dolly Parton, Dollywood.

“Es una atracción en 3D, así ves los edificios de París y todo en tres dimensiones”, explicaba ayer a la revista digital Daily Beast el empresario Robin Turner, uno de los principales inversores del parque. “Muestra el camino que siguió Diana desde que dejó el hotel Ritz, con los paparazzi persiguiéndola y los fogonazos de flash que cegaron al conductor, y cómo sucedió todo”. Tras presenciar la recreación del accidente de coche, los visitantes que monten en la atracción podrán además participar en una encuesta sobre las distintas teorías de la conspiración que rodearon la muerte de la princesa. “Hacemos preguntas tipo: ¿Crees que la realeza estuvo involucrada? ¿Crees que Diana estaba embarazada?”, explica Turner, matizando, eso sí, que no “habrá sangre” y que no se trata de una atracción de “mal gusto”.

Ni el príncipe William o su hermano Harry, que tenían 15 y 12 años cuando su madre murió, han aportado declaraciones acerca de la noticia, seguro ya hartos de lidiar con prensa amarillista durante toda su vida. 

Esto nos pone a pensar como para muchos medios y consumidores de los mismos, las vidas y tragedias de los famosos no son más que atracciones, espectáculos a los que atender, más allá de historias por las que preocuparse. 

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