La mansión abrió sus puertas después de 3 años de trabajos financiados por la casa de lujo francesa

@simoncblog – La reina Maria Antonieta, es uno de los personajes más icónicos de la historia a la hora de referirse a la moda y el lujo, aunque no fue una reina excepcional, definitivamente sabía cómo vivir la vida. A pesar de esta gran atracción hacia la opulencia, la reina sentía la necesidad de desconectarse un poco de la presión de la corte. La reina quería un lugar en el que reunirse con amigos de manera más informal y cambiar los refinados jardines de Le Nôtre, en Versalles, por otros de aspecto rural y que se rigieran más por los cánones naturalistas de la campiña inglesa.

Así nació ‘La maison de la reine’, villa que en la actualidad y después de 200 años, puede ser visitada gracias a los trabajos de restauración que ha financiado la casa de modas Christian Dior. El denominado Petit Trianon, en donde se encuentra esta villa, fue un regalo de bodas que le hizo Luis XVI a Maria Antonieta. Era la primera vez en la historia que una reina poseía tierras propias, fue ella misma quien estuvo a cargo de supervisar la construcción que fue llevada a cabo por el arquitecto Richard Mique entre 1783 y 1787.

Maria Antonieta ordenó una reproducción de las casas rústicas de Normandía, darles el aspecto de edificios que siempre habían estado ahí y representar a la sociedad rural francesa. Esto en el exterior, porque en el interior el lujo y la opulencia se tomaban cada una de las 11 construcciones que conformaban el complejo diseñado para la monarca y sus invitados. Lujosas estancias, salas de bailes, salones de juego con una impresionante mesa de billar y comedores preparados con todo lo necesario para agasajar a los amigos de Maria Antonieta era lo que se encontraba en el interior de estas construcciones.

La reina disfrutó de su villa apartada únicamente por 3 años, antes de que fuera encarcelada y posteriormente decapitada. Muchos años después, a principios del siglo XIX, Napoléon Bonaparte reconstruyó este conjunto, derribando algunos edificios y rediseñando sus jardines, y pasó a ser ocupado por la segunda mujer de Napoleón, la emperatriz Maria Luisa entre 1811 y 1813. Son precisamente los muebles originales de este periodo los que hoy ocupan las salas que pueden visitarse.

El gran magnate Rockefeller fue el responsable de su anterior gran restauración en 1930 y después de aquello, la villa predilecta de Maria Antonieta había quedado en el olvido. Su restauración ha sido todo un logro, tal y como cuenta a WWD Catherine Pégard, la directora de Château de Versailles: «Estaba cerrado al público dado el frágil estado de los edificios. Ha sido un milagro encontrar la financiación, gracias a la casa Dior por ello, pero también hemos necesitado el saber hacer francés para averiguar cómo era la atmósfera inicial de este lugar, para vivirlo tal y como Maria Antonieta lo imaginó».

La Villa de la Reina, cuyos interiores han sido cuidadosamente reconstruidos con piezas originales del siglo XIX y reproducciones de los muebles originales de la época de María Antonieta, se puede visitar en la actualidad.

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