Esta mudanza tiene mucho que ver con las estrictas reglas y protocolos de la realeza, pues no solo aplican para los adultos

@daniel.fiquitiva – Desde que se dio a conocer la noticia de la mudanza de los duques de Sussex fuera del palacio de Kesington, han sido muchas las especulaciones sobre la razón que motivó dicha decisión. Supuestas tensiones entre Harry y Will, la llegada de la madre de Meghan y una búsqueda de mayores libertades para el futuro miembro de la familia real, lo cierto es que Meghan y Harry  parecen tener muy claro qué es lo que quieren para ver crecer a sus hijos.

El pasado sábado, según el portal web The Daily Mail, un vocero de los royals hizo el anuncio: «El duque y la duquesa de Sussex se mudarán a Frogmore Cottage en Windsor Estate a principios del próximo año mientras se preparan para la llegada de su primer hijo». Al parecer, la residencia fue un regalo de la reina para Harry y Meghan, la cual se ubica a 20 millas en las afueras de Londres y cuenta con diez habitaciones y una guardería.

Frogmore Cottage en Londres

Si bien, la primera razón de la que se habló explicando la mudanza fue una supuesta tensión entre los duques de Sussex y Cambridge, fuentes del The Daily Mail ahora afirman que si bien Harry «ama a su hermano, así como a sus pequeños sobrinos» su deseo de mudarse del palacio radica en querer «escapar de la exposición de la vida de la realeza por el bienestar de su matrimonio y futuro hijo».

Y es que como es bien sabido, la vida de un miembro de la realeza está llena de reglas y protocolos de los cuales ni siquiera los niños se escapan. El hijo de Meghan y Harry, por ejemplo, no podrá utilizar ningún tipo de apodos ya que incluso a los menores es necesario dirigirse por sus nombres completos. Respecto al código de vestimenta, si el futuro royal es niño, deberá llevar pantalón corto hasta los ocho años, mientras que si es niña, deberá llevar vestido y cardigan todo el tiempo, nada de camisetas de superhéroes o princesas de Disney.

Entre otras curiosidades de la vida de la realeza, se cuentan la prohibición de los selfies, las inclinaciones políticas y el Monopoly (esta última supuestamente para evitar cualquier tipo de conflicto entre la familia).  Ante esta perspectiva, es apenas entendible que Harry y Meghan hagan lo posible por darle la mayor tranquilidad y libertad posible a su futuro hijo, para lo que parece que además de la mudanza a las afueras de Londres contarán con la ayuda de Doria Ragland, la madre de Meghan que se rumora ocupará una de las diez habitaciones de Frogmore Cottage.

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