El día de ayer, Eugenia de York, nieta de la reina Isabel II y novena en la línea de sucesión, le dió el ‘sí, acepto’ a su novio de varios años, Jack Brooksbank.

@daniel.fiquitiva – La realeza británica vuelve a estar de celebración. La capilla del palacio de Windsor, que hace cinco meses presenció la unión de los ahora duques de Sussex, Meghan y Harry, fue la escogida para el evento. La ceremonia le dió la bienvenida a 850 invitados, entre los que se contaron a los miembros de la familia real y un destacado grupo de celebridades. En No me llegas ni a la Plataforma tenemos todos lo detalles que los amantes de los royals no querrán perderse.

La novia y su look de princesa

Acompañada por su padre, el príncipe Andrés, Eugenia de York lució un vestido diseñado por Peter Pilotto y Christopher De Vos. De manga larga, escote en V y falda voluminosa, el tejido del vestido tenía detalles florales brocados en representación de la casa de York. Además, la princesa complementó el look con aretes y una tiara de diamantes con esmeraldas a juego, un préstamo de la reina Isabel II.

Invitados: royals y celebrities

A pesar de los fuertes vientos que restaron gracia a la llegada de los invitados, entre los familiares de la corona que asistieron al evento se encuentran Kate Middleton, el Príncipe William, Meghan Markle, el Príncipe Harry, la Reina Isabel II y el Príncipe Carlos, así como Sarah Ferguson y Beatriz de York (madre y hermana de la novia).

Respecto a los asistentes conocidos en el mundo del espectáculo, para muchos Cara Delevigne se robó el spotlight usando un traje masculino. También destacaron su hermana Popppy Delevigne, quién usó lo último de la colección Resort 2019 de Oscar de la Renta, la supermoleo Naomi Campbell en Ralph and Russo, los cantantes Ellie Goulding y Robbie Williams, así como la actriz Demi Moore.

Los 32.000 contribuyentes que no estuvieron de acuerdo

Para un gran número de contribuyentes británicos la ceremonia fue más una carga que una fiesta. Si bien una boda real sirve como ejercicio de relaciones públicas, hay quienes piensan que en realidad es un evento privado disfrazado de celebración nacional. Es por eso que los días antes de la boda, más de treinta mil británicos firmaron una petición para que los gastos de la boda corrieran por parte de la familia real, petición que en pocas palabras fue ignorada.

Después de la ceremonia, los novios hicieron un paseo en carruaje por la zona y posteriormente se ofreció una recepción por parte de la reina, por lo que fue ella quién asumiría esos gastos. Sin embargo, se calcula que dos millones de libras fueron utilizados en la boda, suma que saliendo de los fondos reales están en el límite entre ingresos públicos y privados.

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